EL REMEDIO.
La ética, un antiguo remedio para salvar Chile. Cuando todo esto empezó, en la mesa de don Ernesto no se hablaba de esperanza. Se hablaba de resignación. Durante años habían visto pasar nombres, promesas y discursos, y al final siempre quedaba la misma sensación: que nada cambiaba en lo esencial. Por eso, cuando alguien dijo que José Antonio Kast podía ganar, la reacción no fue rechazo… fue incredulidad. Porque el cansancio no se grita… se acumula. Pero llegó la noche de las primarias, y algo se quebró. No fue solo que ganara. Fue cómo ganó. La palabra “arrasó” empezó a repetirse en la televisión, en la radio, en los celulares, y en la mesa de siempre apareció el primer reflejo automático. Raúl, casi sin levantar la vista, dijo lo que muchos pensaban sin pensar demasiado: que seguro habían comprado al Servel. Lo dijo en tono de broma, como se dicen esas cosas cuando no se quiere aceptar lo que está pasando. Pero esta vez nadie siguió la risa, porque algo en el ambiente había cambi...